141 riesgos climáticos en España que amenazan la salud, la economía y la biodiversidad
España se enfrenta a un escenario ambiental cada vez más desafiante debido a los efectos del cambio climático. El informe Evaluación de Riesgos e Impactos del Cambio Climático en España 2025 (ERICC‑2025), presentado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha identificado un total de 141 riesgos climáticos que pueden afectar gravemente la salud humana, la economía nacional y los ecosistemas del país.
Este documento científico y técnico supone un hito en la planificación del clima en España, ya que ofrece un diagnóstico integral y detallado que permitirá orientar políticas públicas de adaptación durante los próximos años.
¿Qué es la ERICC‑2025 y por qué es relevante?
La ERICC‑2025 es la primera evaluación nacional de riesgos climáticos de esta magnitud realizada en España. Desarrollada entre 2023 y 2025 por un consorcio de entidades científicas —incluyendo IH Cantabria, Tecnalia y el Basque Centre for Climate Change (BC3)— junto con la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), este informe no solo identifica amenazas, sino que también las prioriza para facilitar la toma de decisiones en materia de adaptación.
Su relevancia es doble: por un lado, proporciona una visión sistemática de los peligros climáticos en todos los sectores clave; por otro, establece una base técnica sólida para la nueva estrategia nacional de adaptación al cambio climático que se implementará entre 2026 y 2030.
Principales hallazgos: ¿qué amenazas enfrenta España?
Según el informe, los 141 riesgos identificados afectan a sectores tan diversos como la salud, los recursos hídricos, la economía, el medio ambiente y la biodiversidad. De ellos, 51 han sido calificados como “riesgos clave” por su severidad o inminencia, y 17 presentan baja reversibilidad, lo que significa que sus impactos podrían ser permanentes si no se actúa con rapidez.
Salud humana
El aumento de las temperaturas y la frecuencia de olas de calor prolongadas están directamente vinculados a problemas de salud, especialmente entre grupos vulnerables como personas mayores o con condiciones respiratorias. Eventos de calor extremo pueden generar estrés térmico, incremento de enfermedades cardiovasculares y mortalidad asociada a altas temperaturas.
Economía y sectores productivos
Sectores como la agricultura, el turismo, la pesca y la energía son particularmente vulnerables. Sequías prolongadas, incendios forestales más frecuentes y fenómenos extremos pueden reducir la productividad, afectar la disponibilidad de agua y elevar los costes asociados a desastres naturales.
Ecosistemas y biodiversidad
La pérdida de biodiversidad, la degradación de suelos, la salinización de acuíferos en zonas costeras y el aumento del nivel del mar se encuentran entre los riesgos más críticos en términos ambientales. Estos fenómenos no solo destruyen hábitats naturales, sino que también reducen la capacidad de los ecosistemas para recuperarse.
Recursos hídricos
La disponibilidad de agua dulce se ve amenazada por cambios en los patrones de precipitación, sequías más intensas y la competencia creciente por este recurso entre uso humano y ecosistémico.
Escenarios climáticos futuros: ¿qué nos dice el informe?
El informe advierte que los escenarios más extremos ya se están materializando en España. Entre las proyecciones más preocupantes:
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Las temperaturas medias podrían aumentar entre 2 y 3 ºC para mediados de este siglo y hasta 6 ºC hacia finales de siglo si no se toman medidas urgentes.
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El nivel del mar podría elevarse entre 50 y 60 centímetros para 2100, poniendo en riesgo playas, infraestructuras costeras y zonas habitadas.
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El riesgo de incendios forestales podría aumentar hasta más del 30 % en la cuenca mediterránea, con temporadas de fuego más largas y episodios más intensos.
Estos escenarios no solo representan pérdidas económicas, sino también un grave impacto en la calidad de vida de millones de personas en España.
Interconexión entre riesgos climáticos
Una de las conclusiones más destacadas de ERICC‑2025 es que los riesgos climáticos no actúan de forma aislada, sino que están profundamente interconectados. El informe identifica más de 1.700 interrelaciones entre los distintos riesgos, lo que significa que la intensificación de un fenómeno puede amplificar otros efectos adversos.
Por ejemplo, la presencia simultánea de sequías extremas y olas de calor puede agravar la escasez de agua disponible, elevar la mortalidad por calor y aumentar la probabilidad de incendios forestales, generando un círculo de impactos difíciles de gestionar sin enfoques coordinados.
¿Qué implica para la sociedad y las políticas públicas?
La ERICC‑2025 no solo describe los riesgos sino que también sirve de base para guiar las políticas de adaptación al cambio climático en España. El documento será clave para el próximo ciclo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2026‑2030, donde se establecerán estrategias y acciones concretas para reducir la vulnerabilidad territorial y social.
Entre las recomendaciones destacan la necesidad de:
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Fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud frente a olas de calor y enfermedades emergentes.
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Reforzar la protección de ecosistemas críticos y corredores ecológicos afectados por la degradación.
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Desarrollar infraestructuras urbanas y rurales que puedan soportar eventos extremos como inundaciones o sequías.
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Promover la educación y participación ciudadana en la adaptación climática.
Además, diversos sectores —desde la agricultura hasta el turismo— deberán ajustar sus modelos productivos para enfrentarse a condiciones climáticas más adversas con estrategias sostenibles y de bajo impacto ambiental.
Un llamado a la acción urgente
La ERICC‑2025 es una alerta clara: la acción climática no es una elección, es una necesidad. Los riesgos climáticos detectados ya se están manifestando en fenómenos como olas de calor más frecuentes, sequías prolongadas e inundaciones repentinas.
Sin medidas robustas de mitigación y adaptación, España podría enfrentar consecuencias severas para la salud pública, la economía y la integridad de sus ecosistemas. El informe pone en evidencia que, aunque los efectos del cambio climático son complejos y están interconectados, existen herramientas y estrategias que pueden reducir los impactos si se implementan con decisión y coordinación



