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Retroceso de playas en Mallorca: pérdidas de hasta un 9% por cambio climático

Lunes, 1 diciembre 2025
Tiempo de lectura: 4 min
Playa de Mallorca
Imagen: Pixabay.com

Un reciente informe presentado por ECO-ONE durante la IV Jornada de Sostenibilidad en Hoteles de Mallorca advierte que las playas de Mallorca podrían experimentar un retroceso de hasta un 9%, con pérdidas de arena que oscilan entre 7 y 50 metros.

Este dato no es anecdótico: representa una amenaza muy real tanto para los ecosistemas costeros como para la economía local, que depende en gran medida del turismo de sol y playa.

¿Qué implica ese 9% de retroceso?

Un retroceso medio del 9% significa que muchas playas mallorquinas perderán parte significativa de su franja de arena. En números concretos, según el mismo informe, algunas zonas se quedarán con varios metros menos de arenal, lo que afecta su calidad, su capacidad para albergar visitantes, y su valor ecológico.

La consecuencia inmediata ya visible: en las playas de la capital, Palma de Mallorca, el ayuntamiento ha decidido reducir de forma drástica el número de hamacas y sombrillas para el verano de 2026. En total, se retirarán unas 1.750 hamacas en sus arenales, una medida que responde directamente a la pérdida de arena y al temor de saturación costera.

Por ejemplo, en la playa más emblemática, Playa de Palma, se pasará de 6.000 a 4.436 hamacas. En otras playas como Cala Major, Ciutat Jardí o Cala Estància también se aplica una reducción proporcional.

Este recorte material es una señal palpable de que el litoral ya no tiene la misma anchura ni las condiciones que hacía apenas unas décadas.

Causas del retroceso: cambio climático, subida del mar y presión turística

Subida del nivel del mar y calentamiento global

La principal causa del retroceso en playas no es un episodio puntual, sino una tendencia estructural vinculada al cambio climático. El aumento del nivel del mar —resultado del deshielo de los glaciares y de la expansión térmica del agua— está provocando una regresión constante de las costas.

Para el Mediterráneo —y por tanto para Mallorca— las predicciones no son halagüeñas: muchas playas podrían perder gran parte de su “playa seca”, y algunas podrían desaparecer por completo hacia finales de siglo.

Urbanismo, masificación turística y mala gestión del litoral

El problema no es sólo climático. Según el informe reciente de Greenpeace sobre degradación del litoral, el modelo de turismo intensivo, la construcción masiva en primera línea, la “turistificación” y la sobreexplotación del litoral agravan el desgaste de las playas.

Este modelo —que prioriza el beneficio económico inmediato sin considerar la capacidad de carga del ecosistema— ha sido denunciado como insostenible. De hecho, Greenpeace advierte que muchas playas emblemáticas de Mallorca, Ibiza, Menorca y Formentera corren riesgo de desaparecer antes de 2100 si no se adoptan medidas contundentes.

¿Por qué este problema debería importarte — y mucho?

Un golpe al turismo tradicional y al estilo de vida insular

El turismo costero es la columna vertebral de la economía balear. Pero si las playas —su principal atractivo— están desapareciendo, el modelo de turismo “sol y playa” queda seriamente comprometido. La reducción de hamacas ya anunciada para 2026 es solo un anticipo de lo que puede venir.

Menos playa significa menos espacio para turistas y residentes, más saturación en los espacios disponibles, incomodidad, pérdida de atractivo… e incluso pérdidas económicas para empresas y comercios que dependen del turismo.

Pérdida de biodiversidad y alteración de los ecosistemas costeros

Las playas no son solo sitios de recreo: son ecosistemas frágiles, con funciones ecológicas —protección del litoral, hábitat natural, regulación climática, biodiversidad— que se ven gravemente afectados cuando la arena desaparece y el mar avanza.

Además, la desaparición de playas implica la destrucción de hábitats costeros, la pérdida de flora y fauna local, y una degradación general del entorno —algo que choca de lleno con los valores de sostenibilidad, conservación y consumo responsable que promueves en tu web.

Alerta para la adaptación al cambio climático

Este retroceso es un síntoma evidente del impacto del cambio climático en nuestras costas. El hecho de que ya se estén tomando medidas de emergencia (como la reducción de hamacas) debería servir como llamada de atención: si no se adoptan políticas de mitigación y adaptación, muchas playas podrían desaparecer en pocas décadas.

Proyectos como LIFE AdaptCalaMillor muestran la necesidad de repensar el turismo y la gestión costera: se trata de adaptar el litoral y las infraestructuras a un escenario cambiante, con límites claros al desarrollo indiscriminado.

¿Qué se puede hacer? La urgencia de un turismo responsable y de políticas sostenibles

Promover un turismo sostenible, consciente y de calidad

Este es el momento para reflexionar sobre qué tipo de turismo queremos. Ya no vale el modelo de “más turistas, más playa, más ingresos”. Hay que apostar por un turismo sostenible, que respete los límites del entorno, reduzca la presión sobre los recursos, y priorice la conservación frente a la masificación.

Esto implica replantear la forma de alojamiento, limitar la construcción en primera línea, implementar regulaciones estrictas de uso del litoral, fomentar un turismo responsable y respetuoso con el entorno, y educar tanto a visitantes como a residentes.

Invertir en adaptación costera y conservación del litoral

Las autoridades locales —y también los visitantes conscientes— deben presionar para que se implementen proyectos de adaptación al cambio climático, restauración de dunas, reforestación costera, protección de ecosistemas, control de urbanismo y regeneración de playas.

Proyectos como LIFE AdaptCalaMillor ofrecen una hoja de ruta: mejorar la resiliencia del litoral, reducir riesgos, proteger ecosistemas, y asegurar que la playa siga siendo un espacio viable para la naturaleza y la comunidad.

Cambiar el enfoque: de consumo inmediato a consumo responsable

Para quienes nos importa la sostenibilidad, la noticia del retroceso de playas en Mallorca debe servir como advertencia. Es un llamado a replantear nuestro consumo —turístico y cotidiano— hacia un modelo más respetuoso, consciente y sostenible. A reducir la huella ecológica, a demandar responsabilidad a empresas y administraciones, a valorar más el entorno natural que el “paquete vacacional barato”.

Conclusión: un aviso urgente para todos

El retroceso de playas en Mallorca —de hasta un 9 % según el informe reciente— no es una noticia más: es una señal clara de que el cambio climático, la sobreexplotación del litoral y un modelo turístico insostenible están poniendo en jaque no solo el paisaje, sino también la economía, el patrimonio natural y la calidad de vida de residentes y visitantes.