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Los embalses bajan al 75,3 % de su capacidad tras perder más de 1.000 hectómetros cúbicos en una semana

Miércoles, 15 julio 2026
Tiempo de lectura: 4 min
Los embalses en España continúan perdiendo agua con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, aunque la situación general sigue siendo considerablemente más favorable que la registrada en los últimos años. Según los datos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la reserva hídrica nacional se sitúa actualmente en el 75,3 % de su capacidad total, tras una disminución semanal de 1.007 hectómetros cúbicos (hm³).

Los embalses en España continúan perdiendo agua con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, aunque la situación general sigue siendo considerablemente más favorable que la registrada en los últimos años. Según los datos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la reserva hídrica nacional se sitúa actualmente en el 75,3 % de su capacidad total, tras una disminución semanal de 1.007 hectómetros cúbicos (hm³).

En total, los embalses españoles almacenan 42.192 hm³ de agua, una cifra que continúa ofreciendo un margen suficiente para afrontar el periodo estival, especialmente si se compara con los registros de hace un año y con la media de la última década. Sin embargo, la evolución de las precipitaciones y las altas temperaturas durante las próximas semanas será determinante para conocer cómo evolucionarán las reservas hasta el final del verano.

El calor acelera el descenso de las reservas de agua

La reducción de las reservas durante los meses de verano es un comportamiento habitual en el sistema hidrológico español. El incremento de las temperaturas provoca una mayor evaporación del agua embalsada, mientras que el consumo aumenta tanto en el ámbito doméstico como en el agrícola, dos factores que contribuyen a acelerar la disminución del volumen almacenado.

Durante la última semana, las lluvias se concentraron principalmente en la vertiente atlántica, mientras que gran parte del litoral mediterráneo apenas registró precipitaciones. La mayor cantidad de lluvia se produjo en Santiago de Compostela, donde se acumularon 51,8 litros por metro cuadrado, una cifra insuficiente para compensar las pérdidas registradas en buena parte del territorio nacional.

Como consecuencia, la reserva hídrica descendió un 1,8 % respecto a la semana anterior, un ritmo considerado habitual para esta época del año, aunque condicionado por la intensidad de las temperaturas.

La cuenca del Ebro registra la mayor pérdida semanal

El comportamiento de las distintas cuencas hidrográficas continúa siendo muy desigual. La cuenca del Ebro fue la que experimentó el mayor descenso de agua embalsada durante la última semana, con una reducción del 3,4 % de su capacidad.

Tras ella se situó la cuenca del Duero, que perdió un 2,7 %, mientras que el Cantábrico Occidental y Miño-Sil registraron descensos del 2,4 %.

También disminuyeron sus reservas otras demarcaciones hidrográficas como:

  • Tajo.
  • Guadiana.
  • Guadalquivir.
  • Galicia Costa.
  • Guadalete-Barbate.
  • Tinto, Odiel y Piedras.
  • Cuenca Mediterránea Andaluza.
  • Júcar.
  • Segura.
  • Cuencas internas de Cataluña.

En la mayoría de estos casos, las pérdidas oscilaron entre el 1 % y el 2 %, reflejando el impacto de la combinación entre el elevado consumo y la escasez de precipitaciones.

Solo dos cuencas mantienen estable su nivel de agua

A diferencia del resto del país, únicamente dos demarcaciones hidrográficas lograron mantener prácticamente sin cambios sus reservas durante la última semana.

Las cuencas internas del País Vasco permanecen en el 85,7 % de su capacidad, mientras que el Cantábrico Oriental conserva un nivel del 78,1 %, gracias a unas precipitaciones más frecuentes que en otras zonas del territorio nacional.

Este comportamiento pone de manifiesto las importantes diferencias climáticas existentes entre la España atlántica y la mediterránea, donde la ausencia de lluvias continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la evolución de las reservas.

Situación actual de los embalses por cuencas

Los datos publicados por el MITECO muestran el porcentaje de agua almacenada en cada una de las principales cuencas hidrográficas españolas:

  • Cantábrico Oriental: 78,1 %.
  • Cantábrico Occidental: 79,8 %.
  • Miño-Sil: 76,0 %.
  • Galicia Costa: 65,8 %.
  • Cuencas internas del País Vasco: 85,7 %.
  • Duero: 78,6 %.
  • Tajo: 69,7 %.
  • Guadiana: 79,4 %.
  • Tinto, Odiel y Piedras: 79,5 %.
  • Guadalete-Barbate: 82,9 %.
  • Guadalquivir: 80,4 %.
  • Cuenca Mediterránea Andaluza: 73,0 %.
  • Segura: 57,2 %.
  • Júcar: 62,4 %.
  • Ebro: 74,8 %.
  • Cuencas internas de Cataluña: 87,9 %.

Aunque existen diferencias significativas entre unas regiones y otras, ninguna gran cuenca presenta actualmente una situación de emergencia por falta de recursos hídricos.

La cuenca del Segura continúa siendo la más vulnerable

Como ocurre tradicionalmente, la cuenca del Segura mantiene el menor porcentaje de agua embalsada del país, con un 57,2 % de su capacidad. No obstante, este nivel resulta claramente superior al registrado durante algunos de los episodios de sequía más severos vividos en la última década.

La disponibilidad actual permite afrontar el verano sin la necesidad de aplicar restricciones generalizadas al abastecimiento urbano, aunque la evolución dependerá del comportamiento meteorológico durante los próximos meses.

Las cuencas del Júcar y Galicia Costa también presentan niveles inferiores a la media nacional, aunque conservan reservas suficientes para atender las necesidades actuales.

Más agua que hace un año y muy por encima de la media de la última década

Uno de los aspectos más positivos del informe es la comparación con ejercicios anteriores.

Actualmente, los embalses españoles almacenan 3.119 hm³ más de agua que en las mismas fechas del año pasado, una diferencia que evidencia la recuperación experimentada gracias a las abundantes precipitaciones registradas durante buena parte del otoño, invierno y primavera.

Además, el volumen de agua embalsada supera en 9.645 hm³ la media de los últimos diez años, una referencia especialmente relevante teniendo en cuenta la sucesión de episodios de sequía que afectaron al país durante los últimos ejercicios.

Estos datos sitúan a España en una posición mucho más favorable para afrontar la demanda estival de agua destinada al abastecimiento urbano, el regadío y la producción hidroeléctrica.

El comportamiento del verano marcará la evolución de las reservas

Aunque el descenso de las reservas durante julio y agosto forma parte del comportamiento habitual del ciclo hidrológico, la intensidad del calor puede acelerar significativamente la pérdida de agua almacenada.

Si las altas temperaturas continúan acompañadas por la ausencia de precipitaciones, especialmente en la vertiente mediterránea, es previsible que las reservas sigan reduciéndose en las próximas semanas.

Por el contrario, la llegada de episodios de lluvia a finales del verano podría ralentizar esa tendencia y permitir que muchas cuencas finalicen la temporada con niveles superiores a los registrados en años recientes.

En cualquier caso, la situación actual de los embalses en España ofrece un escenario mucho más favorable que el vivido durante anteriores periodos de sequía. A pesar de la pérdida semanal de más de mil hectómetros cúbicos, el sistema hídrico nacional mantiene unas reservas sólidas que permiten afrontar el verano con un amplio margen, aunque bajo la vigilancia permanente de la evolución meteorológica y del consumo de agua en todo el territorio.