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Temperatura ideal del aire acondicionado: cómo ahorrar electricidad sin renunciar al confort en verano

Martes, 21 julio 2026
Tiempo de lectura: 5 min
Especialistas en eficiencia energética y organismos públicos coinciden en que la temperatura ideal del aire acondicionado se sitúa entre los 24 y los 26 grados centígrados. Mantener el termostato dentro de ese rango permite disfrutar de una temperatura confortable, reducir el gasto energético y prolongar la vida útil del equipo.

Con la llegada de las altas temperaturas, el aire acondicionado se convierte en uno de los electrodomésticos más utilizados en millones de hogares. Sin embargo, también es uno de los equipos que más puede aumentar el consumo eléctrico cuando no se utiliza correctamente. Una de las creencias más extendidas es que programar el aparato a 18, 20 o 21 grados permitirá enfriar la vivienda más rápido, pero la realidad es muy distinta.

Especialistas en eficiencia energética y organismos públicos coinciden en que la temperatura ideal del aire acondicionado se sitúa entre los 24 y los 26 grados centígrados. Mantener el termostato dentro de ese rango permite disfrutar de una temperatura confortable, reducir el gasto energético y prolongar la vida útil del equipo.

Además, pequeños cambios en la forma de utilizar el aire acondicionado pueden traducirse en un ahorro importante en la factura de la luz durante los meses más calurosos del año.

Poner el aire acondicionado a 18 grados no enfría la casa más rápido

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que cuanto más baja sea la temperatura seleccionada, antes se enfriará la vivienda. Sin embargo, el funcionamiento de un aire acondicionado no depende de esa lógica.

El aparato trabaja siempre a su máxima capacidad hasta alcanzar la temperatura programada. Es decir, si el usuario fija el termostato en 18 grados en lugar de 25, el equipo no expulsará aire más frío ni acelerará el proceso de refrigeración. Lo único que ocurrirá es que continuará funcionando durante más tiempo para intentar alcanzar una temperatura mucho más baja.

El experto energético Rafa Loza explica que este hábito únicamente incrementa el tiempo de funcionamiento del sistema y, como consecuencia, el consumo de electricidad.

La temperatura recomendada por expertos y por el IDAE

Las recomendaciones de los especialistas coinciden con las publicadas por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Este organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica considera que una temperatura de 26 ºC o incluso ligeramente superior puede proporcionar un nivel adecuado de confort durante el verano, siempre que se utilice ropa ligera y la vivienda cuente con unas condiciones razonables de ventilación.

Por su parte, Rafa Loza aconseja mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 grados, un rango que ofrece un equilibrio entre bienestar y eficiencia energética.

Esta diferencia aparentemente pequeña puede tener un efecto muy importante sobre el consumo eléctrico.

Cada grado menos aumenta el consumo energético

Uno de los datos más relevantes ofrecidos por el IDAE es que variar un solo grado la temperatura del aire acondicionado puede incrementar o reducir el consumo energético aproximadamente un 7 %.

Esto significa que programar el equipo a 22 grados en lugar de 25 puede suponer un aumento considerable del gasto eléctrico cuando el aparato permanece encendido durante varias horas al día.

Durante una ola de calor, ese pequeño cambio puede reflejarse claramente en la factura mensual de electricidad.

Por este motivo, la eficiencia no consiste en soportar temperaturas incómodas, sino en evitar exigir al sistema un esfuerzo innecesario.

Cómo funciona realmente un aire acondicionado

Comprender el funcionamiento del equipo ayuda a utilizarlo de forma más eficiente.

Cuando el aparato se pone en marcha, el compresor trabaja a máxima potencia hasta alcanzar la temperatura seleccionada. Una vez conseguido ese objetivo, el sistema reduce automáticamente su actividad o funciona de manera intermitente para mantener el ambiente estable.

Si la temperatura fijada es demasiado baja, el equipo necesitará más tiempo para llegar a ese nivel y permanecerá trabajando a máxima potencia durante un periodo mucho más largo.

Este comportamiento explica por qué seleccionar una temperatura extrema no acelera el enfriamiento inicial, pero sí incrementa el consumo eléctrico.

El aislamiento de la vivienda también influye

No todo depende del termostato. Las características de la vivienda tienen un papel decisivo en el rendimiento del aire acondicionado.

Las casas con ventanas antiguas, puertas poco estancas o un aislamiento deficiente pierden el aire frío con mayor rapidez. Del mismo modo, dejar persianas abiertas durante las horas de máxima radiación solar provoca que el interior acumule más calor y obligue al equipo a trabajar durante más tiempo.

En cambio, una vivienda correctamente aislada necesita menos energía para mantener una temperatura agradable.

Por ello, mejorar el aislamiento puede resultar tan importante como elegir una temperatura adecuada.

Cuánto consume un aire acondicionado

El ingeniero Javier Dasí explica que el consumo eléctrico de un aire acondicionado no es constante.

Durante la fase inicial de funcionamiento, el aparato puede demandar entre 1.000 y 1.200 vatios, ya que necesita reducir rápidamente la temperatura interior.

Una vez alcanzado el nivel programado, el consumo suele disminuir hasta situarse alrededor de 500 o 600 vatios, dependiendo del modelo, la eficiencia energética y las condiciones ambientales.

Cuanto más difícil sea alcanzar la temperatura seleccionada, más tiempo permanecerá el equipo en la fase de mayor consumo.

Por ese motivo, elegir una temperatura razonable permite reducir significativamente la energía utilizada durante cada ciclo de funcionamiento.

El ventilador puede convertirse en un gran aliado

Aunque un ventilador no enfría el aire como lo hace un sistema de climatización, sí mejora notablemente la sensación térmica al favorecer el movimiento del aire.

Según el IDAE, un ventilador de techo puede generar una sensación de descenso de temperatura de entre 3 y 5 grados, con un consumo eléctrico muy reducido.

Además, Javier Dasí recuerda que un ventilador puede consumir entre 10 y 20 veces menos electricidad que un aire acondicionado.

La combinación de ambos sistemas permite aumentar el confort manteniendo el aire acondicionado a una temperatura más alta, reduciendo así el consumo energético.

La tarifa eléctrica también influye en la factura

El gasto final no depende únicamente del número de horas que permanezca encendido el aparato.

El precio que cada consumidor paga por el kilovatio hora puede variar considerablemente según la tarifa contratada.

Algunos hogares continúan pagando precios muy superiores a los disponibles actualmente en el mercado eléctrico, lo que incrementa el coste de utilizar cualquier electrodoméstico, incluido el aire acondicionado.

Revisar periódicamente el contrato eléctrico y comparar ofertas puede generar un ahorro adicional sin necesidad de modificar los hábitos de consumo.

Hábitos sencillos para reducir el uso del aire acondicionado

Existen varias medidas que ayudan a mantener la vivienda más fresca antes incluso de encender el aparato.

El IDAE recomienda ventilar durante la noche o a primera hora de la mañana, cuando la temperatura exterior es más baja. También aconseja mantener cerradas las persianas o utilizar toldos durante las horas de mayor incidencia solar para impedir que el calor entre en la vivienda.

Otro aspecto fundamental es el mantenimiento del equipo.

Limpiar regularmente los filtros mejora el flujo de aire, aumenta la eficiencia del sistema y reduce el consumo eléctrico. Un filtro sucio obliga al aparato a trabajar más para conseguir el mismo resultado.

Asimismo, revisar periódicamente el estado del equipo ayuda a detectar posibles averías que puedan afectar a su rendimiento.

Ahorrar electricidad sin renunciar al confort

Utilizar correctamente el aire acondicionado permite mantener una temperatura agradable durante el verano sin disparar la factura eléctrica.

Los expertos coinciden en que programar el equipo entre 24 y 26 grados representa el mejor equilibrio entre confort y eficiencia. Esta recomendación coincide con las directrices del IDAE, que considera suficiente mantener el hogar alrededor de los 26 ºC durante los meses más cálidos.

Complementar esta temperatura con un buen aislamiento, persianas cerradas en las horas centrales del día, ventilación natural durante la noche, un ventilador y un mantenimiento adecuado del equipo puede reducir de forma significativa el consumo energético.

En un contexto de elevados precios de la electricidad y temperaturas cada vez más extremas, adoptar estos hábitos no solo contribuye a disminuir el gasto doméstico, sino que también favorece un uso más eficiente y sostenible de la energía.

Puedes ampliar esta información leyendo nuestras noticias sobre biodiversidad y clima en inglés.